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martes, 20 de mayo de 2014

Temeridad / Fiera / Habitual

Buenas noches y muchas gracias por venir. El primero trata de lo que pasó cuando hace tres semanas una amiga me preguntó qué iba a leer el martes siguiente. Le respondí que uno optimista. ¡Y cometió la imprudencia de pedirme que se lo recitara! Se quedó más chafada... Porque nosotros estamos acostumbrados a la hiperestimulación que produce el verso, pero la gente normal...

        TEMERIDAD

¿Habéis visto qué osadía,
qué insania, qué atrevimiento?
¡Pedir, sin venir a cuento,
que le lea una poesía!

Luego pasa lo que pasa,
que los cerebros se abrasan,
que las neuronas se funden,
que los ánimos se hunden.

Hay que estar muy preparado,
la mente haberse blindado,
los circuitos, ajustado,
para procesar los datos
con la máxima cadencia,
tomando plena conciencia
de su alcance y su sentido,
captando cada latido
que yace entre los sustratos.

  9 de mayo de 2014


FIERA

Hay tanta tragedia por ahí suelta,
esperando hincarte sus colmillos,
que mejor no aguardarla con el alma
cargada de pesares dolorosos.

Mejor dejar que cualquier nimio hecho
que despida una chispa de luz
(una carta que llega a tiempo,
un encuentro con un amigo,
un libro que te atrapa entre sus páginas,
que te pregunten una calle que sabes...)
lentas gotas destile de alegría
en nuestro depósito secreto.

Tal vez así, cuando los hados dejen
la desgracia en el buzón con nuestro nombre
podamos resistir la tonelada
de cuchillos que el sobre contendrá
sin perecer aplastados...

   10 de mayo de 2014


Para terminar pensaba leer otro, pero anteayer me saltó este a la garganta:

        HABITUAL

Un domingo, temprano,
entro frívolamente en el metro 
para ir a un partido con una amiga.
En el suelo del vestíbulo
yace un hombre ensangrentado.
Otros tres, de pie, lo rodean.
Ninguno presenta señales de lucha
ni ropas en desorden.
Desde abajo, el herido gime. 
Hacia él convergen tiras de papel
salpicadas de rojos manchones.
- ¿Qué ha pasado? - con el susto en el cuerpo
pregunto a un vigilante joven.
- Lo de siempre - responde

En su voz no hay un ápice de compasión
ni de lástima o condolencia.
No hay un asomo de humanidad,
solo hastío.

Si me heló la repentina visión,
sus palabras desgarran el hielo.
¡Resulta que este espectáculo de moribundos
retorciéndose sobre las frías losas
entre copos de pelusa gris,
tan alejado de mi realidad, de mi conciencia,
como un cráter selenita,
es su pan de cada día!
¡Y está ocurriendo bajo los pies de mi casa,
a personas en la flor de la vida,
sin que lo sepa nadie
que pueda detenerlo!

    20 de mayo de 2014



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