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jueves, 22 de junio de 2017

Deserción / Refutación

— Y ahora os dejo en compañía —anuncia Pepe Ramos— de alguien que, al igual que Di Caprio, recibió un montón de regalos en pago a su arte. Sin embargo fue más listo y montó con todos ellos un megachino en Cobo Calleja.
— Buenas noches y muchas gracias por venir. El título del primero tiene mucho que ver, y no solo etimológicamente, con "desierto".

      DESERCIÓN

El yanqui representante
ha confirmado arrogante
que abandona su país
el Tratado de Paris,
intento desesperado
de este planeta asfixiado
por que la fiebre no aumente.
Estos días sofocantes
vuelven aún más acuciantes
los esfuerzos del presente:
o conseguimos bajar
el dióxido de carbono,
o el descendiente del mono
se va entero a achicharrar.

  12 de junio de 2017


El segundo me asaltó tras la lectura de la siguiente carta del ciudadano Pedro Díaz Gómez al director de El País:

«Madrid, Londres, Niza, París, Bruselas, Mánchester, Estocolmo... Sin artefactos explosivos sofisticados, sin coberturas organizadas. Un coche alquilado o unos cuchillos de cocina son suficientes para asesinar a decenas de personas y aterrorizar a miles. Los controles en eventos deportivos o musicales son efectivos, pero ¿y en unos grandes almacenes? ¿Y en una iglesia? ¿Y en una simple calle? El tener identificados a miles de potenciales terroristas solo sería efectivo si se pudiera proceder a su detención, lo cual es inviable. Es terrible, pero lo único que garantiza la seguridad de las personas ante todos estos actos de terrorismo es la suerte. Se tiene miedo a viajar, pero puede pasar al lado de nuestra casa. Lamentablemente, y ojalá que solo por ahora, el mal está ganando.»

¿Estáis de acuerdo?

[silencio de asentimiento]

Lo sabía. Es tan fácil... ¡Pues os voy a hacer cambiar de opinión!

   REFUTACIÓN

El mal no está ganando.
La última vez que ganó
fue hace mil quinientos cuarenta y un años:
cayó el Imperio Romano de Occidente,
los bárbaros se apoderaron de Europa
y trajeron consigo la oscuridad.
Se extendió la ignorancia.
Languidecieron las bibliotecas,
pues nadie sabía ya
leer sus libros.
No los entendían ni los monjes
que los copiaban.
El mundo se cuarteó en infinitos feudos,
incomunicados entre sí,
salvo por el hambre, las pestes y las plagas.
Pero poco a poco, la luz,
a veces derrotada, mas nunca extinguida,
se fue abriendo paso.

Llegaron el Renacimiento,
la Ilustración,
la Revolución Francesa,
el hundimiento de los tiránicos
imperios centrales,
la extirpación del nazismo,
del fascismo
y del militarismo japonés.

Más recientemente,
las victorias definitivas
sobre los tupamaros,
los jemeres rojos,
la Baader Meinhof,
los GRAPO,
las Brigadas Rojas,
Sendero Luminoso,
el IRA,
y ETA.

El yihadismo, ese delirio
de fanáticos religiosos descerebrados,
no está ganando,
no puede ganar
y será indefectiblemente vencido,
tanto si confiamos en nuestro triunfo,
como si algunos se refocilan en el derrotismo.

Ahora que ya lo sabéis todo,
podéis elegir bando.

  10 de junio de 2017

Al hilo de lo anterior, la Asociación  11-M Afectados del Terrorismo, después de leer mi poemario Poemas antiterroristas, ha aceptado que les done los derechos de autor. Ahora estoy buscando un editor, que mantendría intactos sus derechos y puede que hasta vendiera bastantes ejemplares, pues el problema está candente. Agradeceré cualquier sugerencia.

De esta sesión me gustaron especialmente los poemas segundo y tercero del poeta invitado, Estévez. Su "Muero". El de Diana sobre la bulimia y Onírican Express de Pepe Ramos.