Buenas tardes y muchas gracias por venir. Dejo para el sorteo uno de mis poemas secretos. Impreso, pero firmado de mi puño y letra. Ceñido con una cinta del color del solomillo.
Sigo regalando dos libros en cada intervención. Hoy, El perro de los Baskerville, aventura paradigmática de Sherlock Holmes. Y de Mary Shelley, Frankenstein.
Y para corporeizar los poemas, esta pulsera magnética de componentes heterogéneos.
El primero es de 2018, sobre el primer Gobierno Sánchez.
MONSTRUO I
Frankenstein desencadenado
arrasa Congreso y Senado.
Formado con trozos de muerto
anticipa un futuro incierto.
Derriba al jefe de corruptos
en medio de sus exabruptos,
mas mantiene sus presupuestos,
que ayer tildaba de funestos.
Teje insólitas alianzas
para continuar sus andanzas.
De este patio de Monipodio
se aguarda el siguiente episodio.
Aunque les parezca ridícula
¡muy atentos a la película!
1 de junio de 2018
Este es del año siguiente.
MONSTRUO II
Que es un tipo despreciable,
presuntuoso y deleznable,
sin escrúpulos morales,
pecador de capitales,
muy dispuesto a lo que sea:
a bailar con la más fea,
a beber aceite hervido,
a cargarse su partido,
a acabar con la igualdad,
la fiesta y la libertad,
a destruir la convivencia,
incluso con complacencia.
A hacer la Constitución
vano objeto de irrisión,
lo más sagrado ceder
por seguir en el poder.
Traidor caballo de Troya,
negra carne de tramoya,
peligrosísimo bicho…
De Sánchez todo se ha dicho.
26 de abril de 2019
Lo último, que es un líder conflictivo. Tiene gracia, cuando Trump y Netanyahu están haciendo todo lo que pueden para desatar la tercera guerra mundial, mientras que Sánchez solo pide un alto el fuego.
PESADILLA
He visto al monstruo:
piernas de denso humo negro,
cuerpo de bola de fuego,
testuz de huracán afilado,
tajando sin piedad
barrios enteros de viviendas,
abriendo a sus habitantes en canal
y esparciendo sus desechos al viento.
Me ha ensordecido su voz dantesca,
amasada con gritos de niños.
Me ha quemado su aliento
de exterminio indecente.
Y me ha hecho estallar la cabeza,
no tratando de comprender
los motivos de su furia homicida,
que los conozco tanto
como para despreciarlos con todas mis neuronas,
sino intentando concebir
algún maldito modo de pararlo.
23 de julio de 2014
De este micro abierto me gustó especialmente la canción de Las dos en punto.


No hay comentarios:
Publicar un comentario