Buenas tardes y muchas gracias por venir. Dejo para el sorteo uno de mis poemas secretos. Impreso, pero firmado de mi puño y letra. Ceñido con una cinta del color del misterio.
Sigo regalando dos libros en cada intervención. Un clásico: La Celestina. Y un moderno: O llevarás luto por mí, de Dominique Lapierre y Larry Collins, una novela de la historia española reciente.
Para celebrar que mi blog, Discursos a los diablos, donde cuelgo los poemas que leo y fotos que los ilustran, ha superado las DOSCIENTAS MIL VISITAS, lo que para mí es un gran misterio, este opúsculo sobre…
-¿Alguien sabe lo que es un opúsculo?
[silencio]
-¡Estupendo! ¡Más misterio todavía! Sobre el Triángulo de las Bermudas.
Y para corporeizar el primer poema, esta pulsera, parte del tesoro del cementerio, cuyos segmentos oblongos evocan las pantallas de televisión.
Así comenzó un reciente discurso el nuevo primer ministro húngaro.
MEDIOS
Mentían de noche.
Mentían de día.
A troche y a moche.
Con torva porfía.
Todos han cerrado
para un saneado
completo y profundo
del efecto inmundo
de la propaganda.
de una negra banda
sin verificar
que ocupó el poder
y buscó infectar
lo que falta hiciera
si eso era manera
de permanecer.
Ahora las pantallas
de aquellos canallas
muestran un cartel
ejemplarizante:
¡No debes mentir!
¡Verdad por delante!
Hay que resistir
y dejar la piel.
11 de julio de 2026
El título del siguiente tiene una característica particular: cambiándole una letra sale el apellido de la aludida.
ABUSO
Un ático señorial
de oficina temporal
se ha agenciado la individua
a costa del personal.
Por reforma estructural
de la sede habitual
dice que ha sido el traslado
que ha costado un dineral.
Los paganos vemos mal
ese empleo desleal
de nuestros pobres impuestos
en capricho colosal.
En las urnas la esperamos
con los votos como mazos.
Esta vez nos la quitamos.
¡Basta ya de pelotazos!
30 de julio de 2026
Todo en el siguiente poema es verdad, del primero al último verso.
PETICIONARIO
En sueños me tropecé
con un perro que hablaba,
de largo pelaje gris
y mirada triste,
cuya cabeza me llegaba
a la mitad del muslo.
Me dijo con voz clara
de noble anciano:
—Perdone, señor.
He perdido a mi dueño.
¿Me puede ayudar?
—Claro, perrito—contesté
mientras sacaba apresurado el móvil
para grabar un video,
subirlo a Tik Tok
y hacerme de oro.
Pero el maldito no funcionaba.
Por algo no me gustan los perros.
2 de agosto de 2026
De este micro abierto me gustó especialmente la canción erótico gamberra de Miantonio.

