Buenas tardes y muchas gracias por venir. Dejo para el sorteo uno de mis poemas secretos. Impreso, pero firmado de mi puño y letra. Ceñido con una cinta oscura.
Sigo regalando dos libros en cada intervención. Hoy, del Nobel Gabriel García Márquez, El amor en los tiempos del cólera. Y de Sigmund Freud, La interpretación de los sueños. Es tan gordo para quedarse frito leyéndolo y tener material que interpretar.
—Y para corporeizar lo que voy a leer, este sofá. ¿Alguien ve de qué está hecho?
—¡De Lego!—dicen Ernesto y otras personas
—¡Muy bien! ¡Premio para el caballero! ¡Una pieza extra!
CONTRATO
La noche del jueves 28 de mayo al viernes soñé que me contrataba la trama de Zapatero.
Me encargaban la custodia de una vara de mando dorada de cinco centímetros de longitud.
De un cuadro de marco rojo partido de treinta centímetros de lado.
De tres placas de bronce lisas cuadradas de veinte centímetros de lado.
Y de un sofá de espuma azul de dos metros de ancho.
Todo bajo la atenta vigilancia de la UCO y de la UDEF.
Lo metía todo en mi cama, junto a mis dos almohadas, una funda de edredón y mi humilde persona.
Mi lecho se convirtió en un laberinto por el que pasé la noche dando vueltas, perdiendo y encontrando cosas, especialmente el sofá, que se extraviaba cosa mala.
A la mañana siguiente todo había desaparecido y no había ningún policía a los pies de la cama, ni nadie pidiéndome cuentas por mi fallo en la custodia.
Absurdo, ¿verdad?
Como la realidad…
De este micro abierto me gustaron especialmente la canción de Miantonio sobre la poesía y Tanta velocidad, de Pablo R.

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