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jueves, 8 de marzo de 2018

Venezuela

— Nuestra siguiente princesa Disney —explica Manu— cazaba tranquilamente animales en las amplias llanuras de Norteamérica, con su melena al viento, cuando se encontró a un inglés que se la llevó a Londres. Allí se aburrió mortalmente y lo plantó. Con vosotros, nuestra Phocaontas particular, Daniel Romero.
 — Buenas noches y muchas gracias por venir. Hoy voy a recitar solo uno, largo y trágico. No es que me haya dejado la novia. Ojalá, porque eso significaría que la habría tenido, al menos durante un tiempo. No. Hace mucho tiempo que quería escribirlo. Me ha decidido el temor a la próxima desaparición de su objeto.

    
     VENEZUELA

Antes que la tierra se trague tu miseria,
que reviente la acartonada piel
que recubre tus frágiles huesos,
despojados hace mucho de tu carne
por los comités locales de abastecimiento.

Antes que en los hospitales
se acaben las paredes,
las ventanas,
los pasillos y los techos,
porque otra cosa no queda:
ni el paciente más viejo recuerda
cómo era una simple venda.

No sabe que muchos compañeros
que vio morir ante sus ojos
habrían podido salvarse
con solo una cucharada de jarabe
o un antibiótico barato.

Antes de que desaparezcan los perros,
los gatos y hasta las ratas,
devorados por los famélicos habitantes,
a los que el hambre se ha pegado a la espalda
como un maléfico monigote,
remachado al rojo vivo
que los acompaña desde que se levantan
hasta que se acuestan
y a cada paso exánime que dan.

Antes de que revienten las cárceles
con los cadáveres de los presos
apaleados, asfixiados
gaseados y electrocutados.

Antes de que una bala
perfore la cabeza de cada estudiante,
de cada manifestante.

Antes de que este desangre sin fin
desborde el Caribe.

Antes,
quiero lanzar mi grito horrorizado
contra esta hecatombe artificial,
absolutamente evitable,
esta quema absurda
de los bienes de subsistencia
en la pira de los desacuerdos
y las mentiras.

Esta multiplicación exponencial
de la miseria de la mayoría
para el latrocinio desbocado
de la minoría opresora.

Quiero exigir a la oposición
que de una maldita vez pacte
y permanezca sólida
hasta que haya echado del Gobierno
a los saqueadores.

Y quiero pedir al resto del mundo
que deje de hacer la vista gorda
ante este adelgazamiento terminal
y apoye sin fisuras
la vuelta de la democracia
y la libertad.

  27 de febrero de 2018
De esta sesión me gustaron los poemas de Ana Box y el rap de Víctor Moratalla.

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