Buenas tardes y muchas gracias por venir. Dejo para el sorteo uno de mis poemas secretos. Impreso, pero firmado de mi puño y letra. Ceñido con una cinta del color de la esperanza.
Sigo regalando dos libros en cada intervención. Hoy, de Terenci Moix, No digas que fue un sueño. Y de Charles Dickens, La tienda de antigüedades.
Para celebrar que mi blog, Discursos a los diablos, ha superado las ciento cincuenta mil visitas, un obsequio especial: el libro uno del repertorio para guitarra de Stanley Yates.
Y para corporeizar el poema, este misterioso aparato electrónico. ¿Alguien sabe qué es?
[silencio]
Lo he dicho: misterioso.
Puedo guiaros por los vericuetos de mi alma.
Puedo arrastraros al vórtice de los laberintos
que cultivo en mi interior.
Mientras os muestro intrincadas cuevas
puedo crear, a vuestras espaldas,
sin que os deis cuenta,
nuevos recodos y callejones sin salida.
Es fácil extraviaros:
no tengo más que pervertir
la función original de las palabras:
en lugar de referirse a algo real,
que se refieran a sí mismas.
Lo difícil es llevaros
al lugar que, sin saberlo,
queréis alcanzar.
Abriros los ojos y obligaros a aceptar
lo que no admitís,
aquello ante lo que ponéis toda suerte de trampas,
toda clase de excusas
para alejarlo
y poder seguir con vuestras vidas
como si no existiera.
15 de marzo de 2014
De este concierto malocho me gustaron especialmente la canción de Miantonio.y la de Nana Punk.

No hay comentarios:
Publicar un comentario