Buenas tardes y muchas gracias por venir. Dejo para el sorteo uno de mis poemas secretos. Impreso, pero firmado de mi puño y letra. Ceñido con una cinta del color del ladrillo.
Sigo regalando dos libros en cada intervención. Hoy, de Ernest Hemingway, El viejo y el mar. Y un ensayo de un buen periodista norteamericano, Michael Wolff, sobre el primer mandato de Trump. Fuego y furia. Imprescindible en este momento. Y para corporeizar el primer poema, esta pulsera semitransparente.
SOBERANA
Cristina Pedroche,
reina de la noche,
de lo transparente,
lo más evidente.
De las campanadas
a ritmo de uvas,
ebrias como cubas,
con cava regadas.
Despliega vestidos
que dejan sumidos,
a unos, en la envidia,
la ira y la perfidia;
a otros, el encanto,
pues impacto tanto
causan en la gente
que al día siguiente
se incendia la red,
transida de sed
de rajar de ella,
rutilante estrella
del maledicente.
De un genio pareja,
que con su comida
asaz ocurrente
tiene bien nutrida
tu carne turgente,
nos alegra verte,
maciza con suerte,
cada Nochevieja.
17 de enero de 2016
Este es de 2018. Todo lo que dice sucedió allí de verdad. Conviene recordarlo ahora que parece que las cosas van a cambiar.
VENEZUELA
Antes que la tierra se trague tu miseria,
que reviente la acartonada piel
que recubre tus frágiles huesos,
despojados hace mucho de tu carne
por los comités locales de abastecimiento.
Antes que en los hospitales
se acaben las paredes,
las ventanas,
los pasillos y los techos,
porque otra cosa no queda:
ni el paciente más viejo recuerda
cómo era una simple venda.
No sabe que muchos compañeros
que vio morir ante sus ojos
habrían podido salvarse
con solo una cucharada de jarabe
o un antibiótico barato.
Antes que desaparezcan los perros,
los gatos y hasta las ratas,
devorados por los famélicos habitantes,
a los que el hambre se ha pegado a la espalda
como un maléfico monigote,
remachado al rojo vivo
que los acompaña desde que se levantan
hasta que se acuestan
y a cada paso exánime que dan.
Antes que revienten las cárceles
con los cadáveres de los presos
apaleados, asfixiados
gaseados y electrocutados.
Antes que una bala
perfore la cabeza de cada estudiante,
de cada manifestante.
Antes que este desangre sin fin
desborde el Caribe.
Antes,
quiero lanzar mi grito horrorizado
contra esta hecatombe artificial,
absolutamente evitable,
esta quema absurda
de los bienes de subsistencia
en la pira de los desacuerdos
y las mentiras.
Esta multiplicación exponencial
de la miseria de la mayoría
para el latrocinio desbocado
de la minoría opresora.
Quiero exigir a la oposición
que de una maldita vez pacte
y permanezca sólida
hasta que haya echado del Gobierno
a los saqueadores.
Y quiero pedir al resto del mundo
que deje de hacer la vista gorda
ante este adelgazamiento terminal
y apoye sin fisuras
la vuelta de la democracia
y la libertad.
27 de febrero de 2018
De este micro abierto me hizo especial gracia la canción de Miantonio y me gustó la de Daniel Hearn.

No hay comentarios:
Publicar un comentario